Cáncer de próstata

La primer causa de muerte oncológica en hombres

El cáncer de próstata se origina cuando las células de la próstata comienzan a crecer fuera de control. La próstata es una glándula que sólo tienen los hombres. Esta glándula produce parte del líquido que confirma el semen.

La próstata está debajo de la vejiga (el órgano hueco donde se almacena la orina) y delante del recto (la última parte de los intestinos). Justo detrás de la próstata se encuentran las glándulas llamadas vesículas seminales, las cuales producen la mayor parte del líquido del semen. La uretra, que es el conducto que transporta la orina y el semen fuera del cuerpo a través del pene, pasa por el centro de la próstata.

El tamaño de la próstata puede cambiar a medida que el hombre envejece. En los hombres más jóvenes, la próstata es del tamaño aproximado de una nuez.  Sin embargo, puede ser mucho más grande en hombres de más edad.

Es la causa más frecuente de mortalidad por tumores malignos con un 16% de incidencia en México.

El cáncer de la próstata es una enfermedad que se desarrolla principalmente en varones de edad avanzada. Un 90% de los casos se diagnostican en mayores de 65 años y la edad media de diagnóstico es a los 75 años. A medida que los hombres envejecen, la próstata puede agrandarse y bloquear la uretra o la vejiga. Esto puede ocasionar dificultad para orinar o interferir con la función sexual.

Etapas del cáncer de próstata

El cáncer de próstata puede aparecer en hombres que no presentan ningún tipo de síntoma. De hecho, en sus primeras etapas, el cáncer de próstata no es palpable ni visible por los medios de diagnóstico.

En su segunda fase, el tumor ya comienza a ser palpable y puede ser detectado a través de pruebas médicas, no obstante, al no sobrepasar la próstata, en muchos casos sigue sin avisar al hombre que lo sufre.

En la tercera y cuarta fase, el cáncer de próstata ya puede  empezar a manifestarse. Es en estas etapas cuando el tumor ha sobrepasado la próstata y puede comenzar a afectar a los tejidos que la rodean y diseminarse a otras partes del cuerpo.

Síntomas

Los síntomas pueden tardar mucho tiempo en aparecer, incluso años. Los normal es que los primeros síntomas se manifiesten con problemas obstructivos leves. Pero realmente, los síntomas se empiezan a experimentar cuando el cáncer ha crecido lo suficiente para presionar la uretra, la encargada de expulsar la orina de la vejiga.

Algunos de los síntomas que indican que puedes estar sufriendo cáncer de próstata son los siguientes:

- Dificultad o molestias al orinar muy similares a las que puede producir una infección en la orina.

- Aumento de la frecuencia miccional. Se suele presentar sobre todo por las noches (nicturia), aunque también se puede experimentar por el día en forma de urgencia miccional.

- Ardor y dolores en la uretra o la vejiga.

- Dolores de espalda y zona lumbar. Pueden aparecer también durante la micción.

- Pérdida de la capacidad de orinar. El enfermo necesita hacer fuerza para lograr descargar la orina.

- Hematuria. Aparición de sangre en la orina o el líquido preseminal.

- Problemas en las relaciones sexuales. Generalmente dificultad para conseguir una erección y eyacular.

- Dolor de huesos causado por el proceso inflamatorio del cáncer de próstata.

- Molestias al estar sentado debidas al engrandecimiento de la próstata.

- Hinchazón de pies y piernas.

- Fatiga

- Pérdida de peso injustificada.

Factores de riesgo

Edad

La edad es el principal factor de riesgo para el cáncer de próstata. El riesgo de desarrollar un cáncer de próstata empieza a aumentar a partir de los 50 años, a los 40 años puede empezar a afectar pero es poco común. La edad media de presentación y detección es en hombres de 65 años.

Antecedentes familiares

El cáncer de próstata tiene un importante componente genético (en torno a un 8% de los casos). Aquellos hombres que tienen un familiar de primer grado (padre o hermano) diagnosticado de cáncer de próstata tienen más probabilidad de desarrollar la enfermedad. En el cáncer de próstata hereditario la edad de aparición del cáncer es más precoz (antes de 55 años) y a menudo los pacientes tienen familiares de primer grado afectos de cáncer de próstata.

¿Se puede prevenir?

El cáncer de próstata no se puede prevenir de manera segura. Los factores de riesgo como la edad y los antecedentes familiares no se pueden controlar. No obstante, existen algunas medidas que se pueden tomar para tratar de reducir el riesgo de padecer este cáncer.

Posiblemente el cuidar la alimentación y realizar actividad física son medidas que posiblemente pueden reducir el riesgo de padecer cáncer de prostata.

- Lograr y mantener un peso dentro de un rango saludable.

- Mantenerse físicamente activo.

- Seguir un patrón de alimentación saludable que incluya una variedad colorida de frutas y verduras, así como granos intergrales, y que a su vez evite o limite el consumo de carnes rojas y procesadas, bebidas endulzadas con azúcar y alimentos altamente procesados.

Pruebas para la detección

El chequeo prostático lo consideramos imprescindible para la prevención de la mayoria de las enfermedades prostáticas tanto del cáncer como del desarrollo benigno de la glándula.

Exámen digital del recto (Tacto rectal)

Para este examen, que se conoce como DRE (por sus siglas en inglés), el médico introduce un dedo cubierto con un guante lubricado en el recto a fin de palpar cualquier abultamiento o área firme en la próstata que podría ser cáncer. La próstata se encuentra justo delante del recto. A menudo, los cánceres de próstata comienzan en la parte posterior de la glándula y a veces pueden palparse durante el tacto rectal. Este examen puede ser incómodo (especialmente para los hombres que tienen hemorroides), pero generalmente no es doloroso y sólo toma poco tiempo realizarlo.

El tacto rectal es menos eficaz que la prueba de PSA en sangre para detectar cáncer de próstata, pero algunas veces puede ayudar a detectar tumores cancerosos en hombres con niveles normales de PSA. Por esta razón, puede ser incluido como parte de las pruebas de detección precoz del cáncer de próstata.

Prueba de antígeno prostático específico (PSA)

La prueba de antígeno prostático específico para la detección de cáncer de próstata en hombres a partir de los 45 años, o de los 40 años en caso de que tengan antecedentes familiares, es la clave para la detección de este padecimiento en etapas tempranas, permitiendo un pronóstico mucho más favorable.

El antígeno prostático específico (PSA) es una proteína producida por las células en la glándula prostática (es producida por células normales y cancerosas). El PSA se encuentra principalmente en el semen, aunque también se puede encontrar en pequeñas cantidades en la sangre.

El PSA en sangre se mide en unidades llamadas nanogramos por mililitro (ng/mL). La probabilidad de tener cáncer de próstata aumenta a medida que el nivel de PSA sube, pero no hay un valor límite establecido que pueda indicar con certeza si un hombre tiene o no tiene cáncer de próstata

- La mayoría de los hombres sin cáncer de próstata tiene niveles de PSA menores a 4 ng/mL de sangre. Sin embargo, un nivel por debajo de 4 no garantiza que un hombre no tenga cáncer.

- Los hombres con un nivel de PSA de 4 a 10 tienen (a menudo llamado “intervalo límite”) tienen una probabilidad de 1 en 4 de padecer cáncer de próstata.

- Si el PSA es mayor de 10, la probabilidad de tener cáncer de próstata es de más de 50%.

Biopsia de la próstata

Si los resultados de una prueba de PSA, el DRE u otras pruebas sugieren que podría tener cáncer de próstata, lo más probable es que necesite una biopsia de la próstata.

Una biopsia es un procedimiento para extraer pequeñas muestras de la próstata y luego examinarlas al microscopio. Una biopsia por punción con aguja gruesa es el principal método usado para diagnosticar el cáncer de próstata. Por lo general se la hace un urólogo.

Durante la biopsia, el médico generalmente observa la próstata con un estudio por imágenes, como ecografía transrectal (TRUS) o MRI, o una "fusión" de las dos (todos se discuten a continuación). El médico inserta rápidamente una aguja delgada y hueca en la próstata. Esto se hace a través de la pared del recto (una biopsia transrectal) o a través de la piel entre el escroto y el ano (una biopsia transperineal). Al retirar la aguja, se extrae un pequeño cilindro de tejido prostático. Esto se repite varias veces. Con mayor frecuencia, el médico tomará alrededor de 12 muestras cilíndricas de diferentes partes de la próstata.

Observación y vigilancia activa

Debido a que el cáncer de próstata frecuentemente crece muy lentamente, es posible que algunos hombres (especialmente aquellos hombres de edad avanzada o con otros problemas graves de salud) nunca necesiten tratamiento. En vez de tratamiento, sus médicos pueden recomendar observación (a veces conocido como espera en observación) o vigilancia activa.

La vigilancia activa se refiere a la supervisión minuciosa del cáncer. Por lo general, esto incluye una visita al médico con una prueba de sangre para detectar el antígeno prostático específico (PSA) alrededor de cada 6 meses y un examen mediante tacto rectal al menos una vez al año. Además, es posible que se hagan biopsias de la próstata y estudios por imágenes cada 1 a 3 años. Si los resultados de la prueba cambian, entonces su médico hablará con usted sobre las opciones de tratamiento para intentar curar el cáncer.

La observación (espera en observación) se usa algunas veces para describir un tipo de seguimiento menos intensivo que pudiera requerir menos pruebas y confiar más en los cambios de los síntomas de un hombre para decidir si el tratamiento es necesario. Este tratamiento está destinado con mayor frecuencia a controlar los síntomas del cáncer, pero no a curarlo.  

 

 Un control periódico de la próstata puede evitarnos muchas complicaciones relacionadas no sólo con el cáncer si no con una enfermedad mucho más frecuente, con el desarrollo benigno de la glándula .